Cada día son mayores las presiones del entorno hacia el tan sexy concepto de la “Libertad Financiera”. En un mundo en donde la publicidad, la moda, y el deseo de pertenencia definen nuestras aspiraciones, no es difícil entender por qué este sueño es cada vez más vendible.
A partir de los 35 años, casi siempre, muchas personas comienzan a preguntarse ¿hacia donde voy? ¿Hasta donde puedo llegar en el trabajo que tengo? ¿Renuncio o no renuncio? ¿Será que puedo emprender y ser dueño de mi propio tiempo y destino?
Es lógico pensar que una persona después de más de 15 años de experiencia laboral en relación de dependencia comience a cuestionarse cada día más su futuro. Los que no lo hagan, evitarán muchas malas noches, y hasta frustraciones, pero también habrán hipotecado una oportunidad, a cambio de un sueldo, que todo el mundo la tiene: tener una empresa propia.
Hay mucho que hablar acerca del emprendimiento. Lastimosamente estos 2900 caracteres no permiten entrar en detalle. Sin embargo, es importante que antes de emprender tome en cuenta algunas sugerencias que, basado en mi experiencia personal, detallo a continuación:
Toda empresa, independientemente de su tamaño, incluidos los grandes imperios, comenzaron a través de ese mismo deseo de superación e independencia que quizá tengo usted en este preciso momento mi amigo lector.
La idea no tiene ningún valor. El Internet, las librerías, y las bibliotecas de las universidades están llenas de planes de negocio. Es la capacidad de ejecución la que cuenta y marca la diferencia.
Es el negocio el que llama a la operación, y no viceversa. En otras palabras, comience lo más pequeño, ligero, y con el menor costo fijo posible. No por tener bonitas oficinas o el mejor computador del vecindario tendrá más clientes. Es el negocio el que llama la operación.
Todo primer emprendimiento tiene mayores probabilidades de fracasar que de tener éxito. De hecho, existen diversas estadísticas que ni siquiera me interesa mencionar. No se lance a emprender si no tiene asumido, y hasta presupuestado, el peor escenario; la quiebra.
Mientras mayor experiencia en emprendimientos tenga, mayores serán las probabilidades de triunfar. Nunca es tarde para comenzar, todo depende de usted, y de su equipo de trabajo.
Siempre habrá un inversionista que crea en usted, siempre y cuando la idea sea diferenciada, su pasión arrolladora, y su plan de negocios coherente.
Finalmente recuerde que el ser humano es el único ser vivo que tiene la capacidad de convertir los sueños en realidad, que el éxito está primero que el trabajo solamente en el diccionario, y que no debe renunciar hasta que tenga un negocio en marcha o el dinero necesario para vivir tranquilo sin percibir ni un solo centavo por lo menos durante dos años de vida. ¿Por qué? Generalmente, recién al tercer año usted se dará cuenta si tiene un negocio en marcha o solo una ilusión de independencia.
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